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Cambio organizacional con perspectiva freudiana 

CLA Insights – El riesgo de perder capacidad adaptativa cuando se crece

Juan Carlos Eichholz, Anne Bayly y Macarena Neira

Adaptarse es el camino si se quiere progresar en un mundo que está constantemente transformándose y que, cada vez, presenta más desafíos organizacionales que deben ser afrontados y superados para lograr la evolución. 

Ésta es una de las premisas más relevantes del tercer estudio de Capacidad Adaptativa en las Organizaciones realizado por CLA Consulting, el cual reveló que las grandes firmas están presionadas por sus propios rivales en Estados Unidos y España, pero también por el avance de los unicornios. Esta investigación -que contempló 5 tipos de organizaciones: tradicional grande, startup grande, tradicional pequeña, startup pequeña y unicornios- y que reunió las percepciones de más de 3 mil directores, gerentes y ejecutivos en más de 20 industrias, no sólo reafirmó la tendencia del año pasado, cuando se encontró que las empresas tradicionales grandes de la región estaban rezagadas, sino que apuntó a que actualmente se están quedando doblemente atrasadas en términos de competencia.

Dentro de los hallazgos más relevantes está el hecho de que las startups en Latinoamérica  pierden capacidad adaptativa al crecer: cuando son pequeñas, con menos de 200 personas, alcanzan un 59,8 de un total de 100 en el Índice de Capacidad Adaptativa (ICA), pero al aumentar de tamaño y convertirse en una startup grande, el índice baja a 47,4. Esto no pasa en Estados Unidos, donde el ICA se mantiene similar para ambos tamaños. En el caso de España, el índice es mayor para las startups grandes. Esto significa que las startups latinoamericanas van a tender más naturalmente a convertirse en empresas tradicionales que en unicornios, lo que es una mala noticia.

Una situación con características semejantes es la que se vive en las empresas tradicionales pequeñas de Latinoamérica, que tienen un índice de capacidad adaptativa de 49,9 que baja a 42,1 cuando ya son grandes, escenario que se replica en Estados Unidos y España también. 

Lo esperable es que, a medida que una organización se expande, requiera mayor estructura para su sostenimiento en el tiempo, lo que puede jugar en contra de su capacidad adaptativa, como los datos lo muestran. Al crecer, las organizaciones se enfrentan con innumerables desafíos: necesitan de una mayor estructura, mayor cantidad de procesos, menor dependencia en relación al fundador, mayor variedad de roles y cargos, entre otras condiciones. ¿Pero debería esto significar necesariamente pérdida de la capacidad adaptativa?

Ya vimos que esto no ocurre con los unicornios, que comienzan siendo startups y al crecer, se transforman en un tipo de organización más grande, pero con mayor capacidad adaptativa, que se encuentra abierta al entorno y con un mayor grado de participación. Esto debiese funcionar como referente para todas las empresas al momento de crecer.

En ese sentido, los principales desafíos que tiene una empresa al crecer son el financiamiento, la gestión del talento, el escalamiento de operaciones, el mantenimiento de la cultura organizacional, la expansión del mercado, una innovación continua y estructura organizacional acorde al nuevo tamaño y a los desafíos. Lo anterior debe hacerse sin perder agilidad, flexibilidad, autonomía, ni rapidez.

Entonces, ¿en qué señales o alertas debemos poner atención cuando una empresa pequeña comienza a crecer? ¿De qué manera es posible crecer sin perder la agilidad, tanto en el caso de las startups como de las empresas tradicionales?

Si bien no hay una receta exacta, es posible seguir las siguientes recomendaciones para tener ciertas certezas en el proceso de expansión de una determinada organización.

  • En primer lugar, es posible potenciar la capacidad adaptativa promoviendo la experimentación y la autonomía, vale decir, que aquellos que pertenezcan a la organización sientan la libertad de probar nuevas cosas, plantear ciertas teorías e intentar comprobarlas, porque sólo de esta manera se puede llegar a ser una organización viva, con ansias de crecimiento y hambre de superación. Promover la experimentación será vital para asegurar el ímpetu de crecimiento entre los colaboradores, lo que debería traducirse en una mayor esperanza de vida para la compañía. Esto muchas veces sucede naturalmente en organizaciones pequeñas, pero al crecer se deben establecer espacios definidos, rituales y presupuesto que fomente la experimentación.
  • En segundo lugar, poner énfasis en la colaboración. Cuando una organización es pequeña esto se da casi intuitivamente, pero a mayor tamaño es necesario intencionarla con más fuerza. Se debe poner foco en lograr una estructura que sea lo más simple posible, y así evitar burocracias innecesarias, potenciando el desarrollo y el talento. Sumado a esto y para propiciar la colaboración, la comunicación debe fluir de acuerdo a la instancias que existen, aplicando flexibilidad en las operaciones y abriéndose a nuevas redes de colaboración con otros, sin perder la conexión con el ecosistema, tan característica de las empresas pequeñas. Lo anterior será fundamental, ya que una gran cantidad de empresas consideran que para crecer de forma ordenada necesitan implementar procesos estrictos y muy rígidos, que limitan el poder de decisión de las jefaturas y le quitan flexibilidad a la empresa cuando necesita adaptarse a los cambios del entorno. 
  • En tercer lugar, es necesario no perder el foco en el cliente en el proceso de crecimiento, lo que implica una constante dedicación a comprender sus necesidades cambiantes, obtener retroalimentación y ajustar estrategias. Mantener una comunicación abierta con los clientes, involucrarlos en el proceso de desarrollo y ofrecer soluciones que resuelvan sus problemas, es esencial para asegurar su lealtad en un entorno en constante evolución. Al poner al cliente en el corazón de la estrategia de crecimiento, la organización puede adaptarse de manera efectiva, asegurar su satisfacción y promover relaciones a largo plazo que impulsen el éxito continuo.

Son varias las preguntas que, por lo tanto, vale la pena hacerse al querer crecer. ¿Cuánta necesidad de control tienen los altos ejecutivos y cómo conjugarla con la flexibilidad? ¿Cómo mantener la mentalidad de fundador y no dejar que los procesos sean los que manden? ¿Cómo dejar instalado en la organización prácticas o instancias que aseguren la experimentación constante? ¿Qué hacer para que la organización se sienta permanentemente desafiada?

Los unicornios logran dar una buena respuesta a estas preguntas, y el crecimiento no disminuye su capacidad adaptativa. En realidad, podría afirmarse que el trabajar conscientemente su capacidad adaptativa es una de las claves para poder crecer sostenidamente. ¿Tendría que ser ésta una fórmula sólo válida para startups y unicornios? Desde luego que no. Y ahí hay un desafío para las empresas tradicionales.