EN | ES

Jensen Hung: el hombre detrás de Nvidia – Diario Financiero

Jensen Hung: el hombre detrás de Nvidia – Diario Financiero

Socio de Adapsys y profesor UAI

No alcanzaron a transcurrir ni cinco años desde la aparición de Apple, Microsoft, Google, Facebook, Amazon o Tesla para que sus jóvenes fundadores se convirtieran en figuras de fama mundial y todos hablasen de ellos.

Hoy todos hablan de Nvidia, porque la semana pasada alcanzó por un día a ser la compañía de mayor valoración bursátil, superando los dos billones de dólares. Pero pocas personas saben qué exactamente hace, y muchas menos han escuchado de su fundador y CEO, Jensen Hung. ¿Será porque ambos están recién comenzando? Nada de eso. La compañía fue creada en 1993 y Hung tiene 61 años. 

¿Dónde entonces estuvieron escondidos hasta comienzos del año pasado, cuando la acción inició su despegue final, multiplicándose por más de ocho veces hasta ahora? Desarrollando chips que proporcionan soluciones de alto rendimiento para aplicaciones gráficas intensivas, como videojuegos y visualización 3D. Mismos chips que hoy brindan la potencia de procesamiento que se requiere para la inteligencia artificial, los automóviles autónomos, la realidad virtual, la robótica, entre otros tantos adelantos tecnológicos que están emergiendo.

En otras palabras, para Hung y Nvidia se está produciendo una feliz coincidencia: lo que habían creado para los videojuegos ahora sirve para la IA y otras tecnologías de vanguardia. Ése es el relato que más se escucha y, porque sería sólo una coincidencia, muchos dudan de que Nvidia se mantenga en la cúspide por mucho tiempo. 

En simple, no existe aquí una historia potente que dé para escribir un libro o hacer una película. Y tampoco aparecen en Hung rasgos distintivos como la rebeldía de Steve Jobs, la curiosidad intelectual de Bill Gates, la versatilidad de Sergei Brin y Larry Page, la ambición de Mark Zuckerberg,  la visión empresarial de Jeff Bezos, o la genialidad de Elon Musk. 

Pero el relato puede ser diferente si se pone más atención a las historias de Hung y de Nvidia. Él nació en Taiwán, se fue a Tailandia, y llegó sólo con su hermano menor a Estados Unidos cuando tenía nueve años, sin hablar inglés. Fueron puestos en una suerte de reformatorio infantil, donde Jensen tenía que limpiar los baños después de clases. Llegó a estudiar ingeniería eléctrica en la Universidad Estatal de Oregon, desde donde saltó a Stanford para sus estudios de posgrado, los que finalizó ya cumplidos los 30 años, cuando fundó Nvidia junto a dos amigos. Y en sus tres décadas de existencia, la compañía con sede en Silicon Valley ha estado más de una vez al borde de la quiebra.

Cuando se escucha a Hung hablar de su historia y la de Nvidia, las palabras que más se repiten son adversidad, esfuerzo y resiliencia. “Sin dolor no hay aprendizaje”, suele decir.

Lo que parece estar detrás de su éxito, entonces, no es la coincidencia, sino esa sabiduría oriental basada en una visión de largo plazo y en la paciencia y perseverancia para alcanzarla, pese a los fracasos y dificultades. Algo así como “sin prisa, pero sin pausa… y contra viento y marea”. 

Desde 2012, de hecho, Hung y su equipo en Nvidia –tiene 50 reportes directos, lo que habla de lo horizontal y empoderada que es la compañía– venían apostando por una revolución en la computación, que ellos mismos terminaron haciendo posible. En palabras de Hung “Si no llegaba, perderíamos todo. Pero si no nos jugábamos, nunca llegaría.” ¿El resultado? Se jugaron, y llegó. Sólo el tiempo dirá qué viene por delante.