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Muñeca política:lo que faltó a Mario Salas en Colo Colo – Diario La Segunda

Salvo por el entrenador de la Selección, no hay en el fútbol chileno una banca con más presión y responsabilidad que la de Colo Colo, con el agregado que él sí tiene que enfrentar toda esa carga extra semana a semana.

Y Mario Salas, despedido ayer tras poco más de un año en el cargo, es el último ejemplo de una larga lista de técnicos que, sin importar sus antecedentes, cayeron víctimas de los mismos factores (ver detalle).

Por errores propios o heredados, Salas terminó rodeado de flancos conflictivos.

En lo futbolístico, el mismo estilo que le dio éxito en la Sub-20, Universidad Católica o Sporting Cristal de Perú no rindió iguales resultados, ganándose la animosidad de una hinchada siempre exigente.

En la interna, se vio enfrentado con los referentes de un camarín lleno de ‘pesos pesados’: Jaime Valdés, Jorge Valdivia, Esteban Paredes, Agustín Orión, Julio Barroso. Algunos ya no están —y no han escondido sus roces con Salas— y otros nunca parecieron estar cómodos con su estilo, esa manera frontal y directa que le dio el mote de ‘El Comandante’. Incluso el histórico doctor colocolino, Luis Maya, decidió renunciar por la falta de fiato entre ambos.

Y políticamente, durante sus 15 meses vio cómo Aníbal Mosa reemplazó en la presidencia de la concesionaria a Gabriel Ruiz-Tagle, quien lo llevó al Monumental en medio de un directorio dividido en dos facciones.

‘Su experiencia previa daba para ilusionarse, sin embargo, una vez más queda demostrado que no basta saber de fútbol para ser el DT de Colo Colo’, comenta Gregorio Etcheverry, experto en liderazgo de CLA Consulting.

Trabajo más allá de la cancha

‘Es lo mismo que les pasa hoy, y tiene de cabeza, a los gerentes generales en las grandes empresas. Por muy buenos que sean técnicamente, eso ya no es suficiente’, analiza Claudio Ramírez, socio de la consultora de gestión de crisis y reputación Consiglieri. ‘Deben tener otras competencias, como un adecuado manejo de equipos complejos —el camarín—, rápida y eficiente gestión de sus clientes y accionistas —los hinchas—, además de un entendimiento claro de cómo funciona el complejo entramado político-corporativo interno, tanto a nivel de comités de altos ejecutivos como directorios —la dirigencia’.

‘No considero que haya fracasado en Colo Colo, pero sí cometió errores’, opina Danilo Díaz, Premio Nacional de Periodismo Deportivo. ‘Son las mismas presiones que enfrentan todos los entrenadores hoy, pero le tocó un vestuario con mucho poder, el poder que da el dinero y el ser ídolo de la hinchada.

Un plantel que, no lo olvidemos, había sido empoderado por su presidente. Y esa transición lo terminó dejando muy amarrado a los resultados, que
fue lo que al final lo condenó’.

‘Para manejar un camarín complejo, tienes que hacer el trabajo más allá del borde de la cancha. Y en el caso de Salas, queda claro que nunca supo manejar las consecuencias que tuvo haber marginado a algunos referentes’, agrega Etcheverry. ‘Construir alianzas y mantenerse cercano a potenciales detractores resulta fundamental cuando se dirige cualquier tipo de equipo de alto rendimiento, sobre todo cuando se toman decisiones que no les gustarán a todos’.

‘Nunca cambió su estilo’

En su adiós, Jaime Valdés disparó que ‘Salas tiene una manera y no la transa’.

Para los expertos, ese factor también condicionó su permanencia.

‘Nunca cambió su estilo, pese a que tal vez no tenía a los jugadores para desarrollarlo’, apunta Díaz. ‘Y eso sin olvidar que Colo Colo, si bien tiene buenos jugadores, no es un gran plantel. Comparado con otros del pasado, sale perdiendo’.

Pero más allá de un estilo de juego, no dar su brazo a torcer tuvo otros efectos negativos.

‘Es un error, que se repite tanto en la cancha como en la empresa: Tratar de replicar el guion que funcionó en una parte en otro equipo. Eso nunca resulta’, añade Etcheverry. ‘En este caso, además, le faltó autocrítica, lo que encendió aún más los ánimos de la hinchada, y en el escenario actual, resulta difícil desatender el «Salas ya se va» de la Garra Blanca, que pareciera sigue siendo una voz que manda en el equipo popular’

‘En la actualidad no está permitido, y es inconcebible, no contar con las herramientas, el sentido común, el liderazgo y la madurez gerencial para poder gestionar una crisis’, apunta Ramírez.

Etcheverry, además, propone una comparación preocupante: ‘Se pueden encontrar algunas coincidencias con el caso de Rueda en la Selección. Espero estar equivocado… pero creo que ha tenido mucho tiempo, y tengo dudas sobre cuánto le sigue creyendo ese camarín, que es aún más difícil que el de Colo Colo’.