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Cambio organizacional con perspectiva freudiana 

La transformación de Argentina – Diario Financiero

Juan Carlos Eichholz
Columna para el Diario Financiero

“Hoy comienza la reconstrucción de Argentina”. Con estas palabras, Javier Milei inició el breve discurso de celebración de su resonante triunfo del domingo. Y agregó más: “Que se entienda bien, la situación de Argentina es crítica. Los cambios que nuestro país necesita son drásticos. No hay lugar para gradualismos, no hay lugar para la tibieza, no hay lugar para medias tintas”. ¿Y cuál será el foco de esos cambios? “Abrazar las ideas de la libertad”.

Por supuesto, la pregunta que ronda en el ambiente es si podrá cumplir con su promesa. Porque una cosa es tener pasión y valentía, o incluso buenas ideas y recetas, pero otra cosa es saber cómo llevar adelante una transformación. Y esto que es válido para un país, también lo es para una empresa, y son muchos los CEO en el mundo que enfrentan el desafío de tener que transformar sus organizaciones.

Sin ir más lejos, por ejemplo, el de Airbnb lo está logrando, pero el de WeWork no pudo, según supimos en estos días. Las estadísticas son contundentes en este sentido: sólo un 12% de los procesos de cambio organizacional logra cumplir exitosamente con los objetivos planteados, y cada vez es menos el tiempo que los CEO duran en sus puestos.

Argentina es un país en crisis, y eso ayudará a Milei a impulsar los cambios drásticos que ha propuesto. De hecho, la crisis es lo que hizo posible su elección como Presidente. Pero vale la pena recordar que Argentina también estaba en una profunda crisis en 2001 –que llevó al kirchnerismo al poder–, y hoy vuelve a lo mismo pese a haber tenido un gobierno de derecha entre medio. En realidad, como el propio Milei lo retrata, el país vive un proceso de decadencia que se arrastra por décadas, y que cada cierto tiempo encuentra ciertos picos, como el de ahora, con más de 40% de pobres y con una inflación anual que supera el 140%.

Las transformaciones son difíciles porque, aunque pareciera que el andar del país o de la empresa es disfuncional y debe ser cambiado, en lo concreto es funcional para algunos, que por lo mismo buscan evitar los cambios. “En esta nueva Argentina no hay lugar para los que violan la ley para defender sus privilegios.”

En simple, Milei la tiene muy difícil, y lo probable es que sea parte de ese 88% de transformaciones que no llegan a puerto, con la posibilidad, incluso, de reeditar la tradición argentina de Presidentes que no completan sus períodos.

Pero tiene una ventana de oportunidad. Toda transformación requiere sentido de urgencia, y aquí viene dado. Pero no basta. Milei debe constituir una coalición para el cambio que le genere suficiente masa crítica, y que tiene a la mano a través del macrismo, con el que alcanza la mayoría de la Cámara y casi la mayoría del Senado. Por eso el marcado agradecimiento a Macri y Bullrich en su discurso del domingo. Y, además, debe mostrar resultados rápidos, partiendo por detener la inflación, para lo cual su herramienta es la dolarización, que no cuenta con suficiente respaldo.

La estrategia de Macri fue la gradualidad, y fracasó. La de Milei será la disrupción para salir de la crisis, y habrá que ver. Lo concreto es que el primer desafío que tiene es de negociación, porque sin esa coalición sus promesas no serán más que palabras que se las lleve el viento. Sin embargo, si negociar es lo propio de la política, es lo contrario de Milei, es decir, el cambio en Argentina parte por su propio cambio. Vaya paradoja.

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