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Cambio organizacional con perspectiva freudiana 

¿Por qué no se quemó Botania? – El Mercurio

Carolina Yachan
Socia CLA Consulting

No es nada nuevo. Los incendios forestales se toman la agenda todos los años y el problema sigue sin solución. Los expertos dicen que éstos se intensificarán cada vez más, sin embargo, nos siguen tomando por sorpresa, dejando una huella trágica a su paso… aunque hay excepciones.

Botania, un barrio de 70 casas en Quilpué, logró salvarse del incendio y no por casualidad, sino por un cambio de mentalidad y de conductas. Siendo los incendios un problema complejo y sistémico, hay lecciones que Botania deja para todo el país.

Primero, podemos identificar cómo Botania aplicó -de manera integral- distintas experticias y soluciones: la capacitación a la comunidad, contar con reservas de agua, el desmalezamiento y limpieza de la basura de manera continua y permanente, la construcción de viviendas con una planificación urbana y a una distancia adecuada de la vegetación, y la permanente comunicación entre los vecinos. Si pensamos a nivel nacional, ¿serán las mismas medidas? ¿Cuáles más debemos aplicar? ¿Qué otras soluciones podemos encontrar y conectar?

Segundo, la visión y entendimiento de los vecinos sobre la vulnerabilidad del espacio que habitan. Los incendios son una realidad con la cual deben lidiar permanentemente, por lo mismo, ese fue el impulso que utilizaron para buscar financiamiento externo a través de un proyecto común, y también para movilizar a distintos actores, como Conaf y la organización Caritas Chile, que participaron activamente en entregar las herramientas necesarias para enfrentar este reciente megaincendio. Mirando Chile, ¿cuáles son todos los organismos que deben coordinarse? ¿En quién recae la responsabilidad?

Tercero, la conciencia y determinación que tuvo Botania de trabajar juntos, anticipar, planificar, mantenerse comunicados y coordinarse, es un ejemplo de aprendizaje y adaptación. A nivel social, ¿cuáles son las competencias que debemos enseñar para que lo anterior pueda existir? ¿Qué tipo de vínculos debemos construir? ¿Cómo debe ser nuestra conexión con la naturaleza y el planeta donde vivimos?

No busquemos culpables ni pongamos la atención solamente en combatir el fuego. Aprendamos de este caso: en los desafíos complejos, tanto el problema como la solución no están claros y no tienen una sola respuesta. La responsabilidad recae en múltiples grupos de interés y exige experimentar con distintas soluciones. 

Aunque cada vez se vuelve más difícil evitar incendios, se puede hacer mucho para, al menos, contribuir a que no se vuelvan tan grandes o destructivos. Como declaró hace un tiempo Marcelo Mena, exministro del Medio Ambiente y actual CEO de Global Methane Hub: “El costo económico y social que tendrá no hacer nada para enfrentar este nuevo escenario, supera altamente los costos que implicará adaptarse a ellos”.

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