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Y si tuviéramos nueva Constitución… – Diario Financiero

Paula Correa Concha, socióloga, directora de Investigación y Desarrollo Latam en CLA Consulting, #Soypromociona 

Este domingo nos enfrentaremos a un momento crucial para el país. Se siente un fuerte agotamiento sobre el tema, algunos incluso votarán a favor solo para “que se acabe”. A pesar del cansancio, restarle relevancia a la reflexión sería un error, porque lo que suceda el domingo tendrá consecuencias para todos los chilenos, independientemente de la opción que resulte ganadora. 

La discusión hasta ahora se ha enfocado más en la construcción del texto, sus artículos y lo que este contiene. También en si existirá un nuevo proceso en caso de ganar el “En contra”. Lo que pocos están pensando es en qué vendría luego si, efectivamente, tuviésemos una nueva Constitución. Las últimas encuestas oficiales tendían hacia el «En contra” pero hagamos el ejercicio de imaginar qué pasaría si el domingo 17 los chilenos se deciden por un nuevo texto.

Si bien existe algo de claridad en los plazos que vendrían a continuación, ha habido nulo foco en el sinfín de cambios que tendrían que ocurrir. Se ha reflexionado aún en menor medida sobre la implementación de estos. Tampoco hemos preparado las extensas reflexiones y el diálogo necesario que tendrían que llevarse a cabo para este proceso. Solo estamos enfocados en el domingo.

Construir un buen texto es, sin duda, un gran desafío, pero es solo el primer paso. En la implementación se juega el cambio. Vendrían múltiples decisiones para materializar cada artículo a leyes, a programas, a fondos. Necesitaríamos apertura, dejar egos de lado y aprender a tener conversaciones difíciles. Desde mi experiencia en el ámbito organizacional, he visto planes bien construidos, con un diseño acabado que se caen en la implementación y que ignoran el impacto real para las personas. ¿Hemos pensado en todo lo que tendríamos que aprender para que entre en vigencia una nueva Constitución? ¿Los numerosos procedimientos que cambiarían? ¿Las pérdidas y resistencias que tendrían las personas? 

La transición hacia una nueva Constitución sería un proceso adaptativo y desafiante, sin mucha claridad. Seguiríamos teniendo harto que discutir. Por lo tanto, no debería limitarse solo a aspectos legales, sino que debería contemplar cómo acompañar a los chilenos en la implementación. Si gana el “A favor” tendremos que entrar en esta etapa a empujones, sin haber tenido la preparación suficiente. Si gana el “En contra” y llegáramos a hacer este proceso de nuevo en varios años más, podríamos pensar en esto desde antes y asegurarnos una implementación más preparada.

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